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Blanqueamientos dentales: mitos y verdades (II)

Desde hace varios meses leo artículos de alguna que otra blogger o veo videos de algún youtuber en los que muestran remedios caseros para blanquear los dientes.  Estos trucos o tips no los “venden” como tal, en ocasiones intentan advertir que son la alternativa perfecta al blanqueamiento dental que realiza el dentista en su consulta.

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Sistema Ionic White

Me gustaría decir que el blanqueamiento dental  no es una técnica inocua si no se realiza por un profesional y con los productos adecuados. Hay que asegurarse del estado de los dientes (ya que no pueden tener infecciones o caries) y del de las encías.

Desde hace ya más de un año está de moda la venta por internet de un blanqueador que se llama Ionic White. Este producto incumple con la norma vigente y podría suponer un peligro para la salud si no se aplica por dentistas. De hecho el Consejo de Dentistas le ha pedido a la autoridad competente que retire la venta de este producto directamente al paciente.  Este producto tiene una concentración superior al 6% de peróxido de hidrógeno. Una concentración superior al 0.1% ya no es inocuo para el paciente y requiere una exploración bucodental adecuada, una protección perfecta de las encías y de los defectos del esmalte que así lo requieran…

Por tanto, os puedo decir que este producto es más que probable que blanquee los dientes, pero no está diseñado para que sea de “autoadministración casera”. Esto es como un coche de fórmula 1 en manos de cualquiera de nosotros: un coche que por su puesto corre mucho, pero que no sabemos controlar y nos puede llevar a un fiasco.

En sucesivos post os hablaré sobre otros remedios caseros y su efectividad.

Si deseas información acerca de los blanqueamientos dentales, llámanos al 91 640 15 75 o solicita una cita gratuita a través de nuestra web Zendental.es

Tips para que los niños pierdan el miedo al dentista

Muchos padres retrasan la revisión bucodental de sus hijos para evitar el mal trago que supone acudir con ellos a la consulta del odontólogo. ¿Y si pudieras conseguir que tu hijo vaya feliz al dentista?

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Te contamos las claves para que los niños pierdan el miedo:

1. Acudir desde pequeño a revisiones

De esta forma, ayudamos a reconocer la consulta, instrumentos, doctores, dinámica de la visita y generar confianza en el niño. Por otro lado, es importante que el odontólogo conozca la evolución del niño desde pequeño para poder detectar y prevenir futuros problemas bucodentales.

2. Hablar en positivo del dentista

Debemos huir del uso de recursos negativos para crear hábitos, por ejemplo, emplear el dentista como un castigo: ‘si no te lavas los dientes te llevo al dentista’. De esta forma, no conseguiremos que se lave los dientes y , además, asociará dentista con elementos negativos.

3. No usar las palabras prohibidas

Miedo, dolor, aguja, pinchazo, arrancar dientes… No nos damos cuenta, pero en muchas ocasiones el empleo de la palabra incorrecta nos transmite inseguridad y desconfianza. Imaginad por un momento que os dicen que el dentista os va a ‘arrancar los dientes’,  saldríais corriendo ¿verdad? Pues los niños también.

4. Elegir una clínica dental con odontopediatra

Los odontopediatras, además de ser odontólogos, están especializados en pediatría odontológica y en psicología infantil para cada una de las etapas del desarrollo del paciente. Desde la aparición de los dientes de leche hasta el cambio a dentadura definitiva.

5. No dejar los tratamientos sin hacer

Con revisiones el problema detectado será menos doloroso y más económico.

Como puedes comprobar, todos los puntos están conectados y llevan a la prevención de problemas bucodentales como mejor arma para combatir el miedo y la ansiedad al dentista.

Una odontopediatría sin miedo es posible.

Si quieres realizar una revisión gratuita a tus hijos, puedes solicitar cita a través de nuestra página web Zendental.es o llamando al 91 640 15 75

 

¿Cómo elegir el protector bucal deportivo adecuado?

La pasada semana hablamos de la importancia de llevar protectores bucales durante la práctica de deporte, esta semana os enseñamos a elegir el que mejor se adapte a vuestras necesidades y/o la de vuestros hijos.

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El protector bucal adecuado:

  • Protege los dientes, tejidos blandos
  • Absorbe en gran medida la energía del choque
  • Proporciona confort y se ajusta a los dientes de la arcada superior
  • Permite hablar
  • Permite respirar con comodidad
  • Es duradero y resistente a la fricción. No libera resinas tóxicas.
  • Permanece adaptado durante su uso
  • Proporcionan una buena posición de la ATM (articulación témporo mandibular), lo que evita lesiones en caso de colisión

Hay algunos protectores bucales que se venden en comercios ya preformados, son económicos pero no se consideran como una opción aceptable para usarse como protector bucal ya que no ofrecen función como protector bucal porque el niño debe estar mordiendo para que permanezca en boca, impide una respiración correcta, impide el habla, no se adapta, es incómodo y termina por no usarse.

Otros son los protectores de “calentar y adaptar”, que también están disponibles en comercios. A priori puede parecer que estos ofrecen mayores ventajas. Están fabricados en serie y se “adaptan” a cada persona tras un proceso de calentamiento en el que la resina interior se ablanda y tras una presión del protector sobre los dientes adquiere levemente las huellas de los dientes y muelas. La principal ventaja es que son los menos caros, pero como desventaja es que se desadaptan en cortísimo espacio de tiempo, no son resistentes y hay que cambiarlos con frecuencia. Un estudio americano sobre costo y calidad de este tipo de protectores, desaconsejó su uso.

La mejor opción es un protector bucal  totalmente adaptado y hecho a medida por tu dentista para evitar que se muevan los dientes durante una colisión, la fractura de los dientes y de los huesos, protegen mucho más frente a conmociones cerebrales, desfiguración de boca y cara… Además no impiden la respiración cómoda ni el habla y pueden ser personalizados (el minideportista puede elegir el color de su protector) y poner su nombre. La única desventaja a priori es el coste, aunque os puedo decir que os sorprenderá su precio al ver que no son tan caros. Pero ¿a que vosotros no lleváis globos en el coche para evitar invertir en un coche con airbag? Pues no pongáis cualquier cosa en la boca de vuestros hijos para protegerles, si de antemano sabéis que no lo hace de forma segura. La prevención, justifica la inversión.

Me gustaría insistir en el concepto de la prevención. Muchos padres no somos informados del nivel de contacto que tiene el deporte que practica nuestro hijo. De hecho, creo que la mayoría de las escuelas de deporte no son conscientes de la importancia del empleo de un protector bucal.

El coste económico puede hacernos valorar la prevención. Sin duda es mejor tener tu propio diente que uno reconstruido (en el mejor de los casos) o sustituido. Sin duda el coste de prevenir la fractura de un diente es más barato que el coste de rehabilitarlo. Se ha de tener en cuenta que a parte de la molestia y el dolor del deportista, hay que considerar la valoración económica del tratamiento de urgencia, y el coste de la rehabilitación y del mantenimiento que como padres tendremos que hacer durante años y en un futuro el niño durante su edad madura.

Si estás interesado en nuestros protectores bucales  o quieres información más específica entra en Zendental.es  o llama al 91 640 15 75 y solicita una primera consulta gratuita.

Señales que indican que tu hijo necesita ortondoncia

La Sociedad Española de ortodoncia recomienda la primera visita con el dentista a los 6 años de edad. Hay quien opina que «hasta que no cambie todos los dientes no se puede empezar», pero de este modo detectaremos posibles problemas de huesos y dientes, planificando el momento ideal para el inicio del tratamiento de ortodoncia.

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Si aún no ha llevado a su hijo al ortodoncista para que le haga una valoración, aquí le mostramos un listado con los signos que indican la posibilidad de necesitar un tratamiento de ortodoncia:

  • Pérdida de dientes de leche prematura o tardía.
  • Problemas al masticar.
  • Apiñamiento o falta de espacio para dientes.
  • Exceso de espacio entre los dientes.
  • Retraso en la salida de dientes.
  • Respiración por la boca.
  • Chuparse el dedo.
  • Paladar estrecho.
  • Mordida cruzada (los dientes de arriba muerden por fuera de los de abajo).
  • Mordida abierta (los dientes superiores no logran chocar con los de abajo, a nivel anterior).
  • Ruidos al abrir y cerrar la mandíbula.
  • Dientes superiores muy salidos.
  • Mandíbula muy grande o dientes inferiores que muerden por delante de los superiores.
  • Problemas al hablar, en donde se interpone en exceso la lengua.
  • Mandíbulas o dientes de tamaño desproporcionado al resto de la cara.

Si deseas una primera consulta gratuita, puedes solicitarla en ZenDental.es o llamando al 91 640 15 75

 

¿Pensando en hacerte un implante dental? Resuelve tus dudas

Este post está dirigido a todas las personas que estén valorando la posibilidad de hacerse un implante dental, porque vamos a intentar resolver las dudas más comunes que les puedan surgir. De esta manera podrán someterse al tratamiento mucho más confiados y seguros.

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¿Existe una edad límite?

No hay edad máxima. Los factores condicionantes son los problemas de salud que pueda haber, ya que la colocación de un implante dental es una cirugía menor. Pero la mayoría de ellos son contraindicaciones relativas, no absolutas.

Edad mínima sí existe, aunque no se trata de una cifra concreta. Lo que nos marca esta edad mínima es la madurez ósea y el fin del ciclo del crecimiento, que varía entre hombres y mujeres y también de forma individual.

¿Hay que cambiar todas las piezas?

No. Los implantes dentales permiten reponer exclusivamente las piezas ausentes que, como son totalmente independientes, no comprometen en absoluto las piezas dentales remanentes.

Además, debemos tener en cuenta que no hay que poner un implante por cada diente ausente. En cada caso debemos estudiar las particularidades y las alternativas terapéuticas existentes.

¿Son para siempre?

En medicina no podemos asegurar que un tratamiento va a durar para siempre, ya que trabajamos en un medio biológico, en el cual interfieren gran cantidad de factores de riesgo, aunque los implantes dentales propiamente dichos sean materiales inertes.

La mayoría de las patologías que pueden afectar a la integridad de los implantes afectan por igual a los dientes naturales, y dependen directamente del mantenimiento y cuidado diario que tengamos, por lo que las normas de higiene son las mismas.

Debemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿los dientes duran para siempre? Pues dependerá de lo que los cuidemos.

¿Cuanto cuestan los implantes?

Los implantes en uno de los tratamientos dentales más longevos y fiables, por lo que en realidad debemos considerarlos como una inversión en salud y calidad de vida. Si analizamos el coste mensual que supone, es decir, si dividimos el coste entre la vida media de un implante, obtenemos una cuota mensual de unos 5€.

Veremos en el mercado un gran rango de precios de los implantes dentales. Éstos atienden a gran cantidad de factores a tener en cuenta, como la calidad de los materiales empleados (existe un gran abanico de fabricantes de implantes, y evidentemente no todos iguales), el grado de formación de los profesionales y el estado de las instalaciones, tanto en higiene y esterilización, como en confort y tecnología.

El factor determinante nunca debe de ser el económico, al menos como único factor; los profesionales creemos que ha de ser el grado de confianza que el paciente tenga en nosotros.

Si lo deseas, puedes solicitar una primera visita gratuita en nuestra web ZenDental o llamando al 91 640 15 75

Si me lavo bien los dientes, ¿por qué tengo sarro, caries y problemas?

En algunas ocasiones nos encontramos a pacientes sorprendidos de que hayamos detectado diferentes problemas relacionados con sus hábitos de higiene bucal, concretamente con la técnica de cepillado. Hay dos tipos de factores que pueden hacer que existan problemas relacionados con nuestra salud bucodental: los relacionados con el material y la técnica de cepillado y los factores externos que pueden ser agresivos con nuestro esmalte o nuestras encías.

Lavarse los dientes con la frecuencia adecuada no significa que estemos llevando a cabo una correcta limpieza de los mismos, ya que el lavado de dientes requiere de una correcta técnica de cepillado tanto si la realizamos con un cepillo manual, cómo si es con un cepillo eléctrico. En caso del cepillo manual debemos respetar tanto la técnica como la duración del mismo, en este video que os dejamos a continuación podéis observar como es una correcta técnica de cepillado y como debemos llevarla a cabo. Si os resulta difícil cumplir con el tiempo de cepillado un pequeño truco que podéis llevar a cabo es cepillarlos mientras vemos u oímos nuestro programa favorito y de esta forma se hará más llevadero. En los cepillos eléctricos el principal problema es que no se respetan los tiempos de cepillado, siendo estos demasiado cortos e impidiendo una correcta limpieza de los dientes. En ambos casos debemos de respetar el tiempo necesario para la renovación de los cepillos o cabezales y sustituirlos cuando veamos que están desgastados.

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En cuanto a factores externos que pueden hacer que aumente la posibilidad de sufrir alguna enfermedad bucal o daños estéticos, están:

–          Tabaco, favorece la aparición de la gingivitis, el mal aliento y la tinción de los dientes.

–          Café, afecta al color de nuestros dientes.

–          Refrescos, gran cantidad de azúcares que pueden afectar a nuestro esmalte

–          Alcohol, va a favorecer los procesos inflamatorios de las encías

–          Medicamentos, como antibióticos o inmunosupresores que pueden afectar también a la inflamación de las  encías.

Estos junto con más procesos externos pueden hacer que, aunque tengamos un correcto hábito de limpieza de nuestra boca, aparezcan enfermedades bucodentales.

Por eso mismo debemos llevar a cabo una revisión de nuestra salud bucodental con profesionales al menos cada seis meses y a su vez aplicarnos diferentes tratamientos preventivos, limpiezas bucales, fluoraciones etc… como que nos indique nuestro odontólogo si la técnica que llevamos a cabo para la limpieza de nuestra boca es la adecuada y de no serlo nos enseñe a mejorarla y a evitar los posibles malos hábitos adquiridos.

Para más información entra en nuestra web www.zendental.es o pídenos una cita totalmente gratuita en el 91 640 15 75

Lactancia: beneficios en la salud dental de los niños

La lactancia materna tiene innumerables beneficios tanto para la salud de la mamá como para la del bebé y, como no, la de su salud bucal. Se aconseja de forma exclusiva hasta los 6 meses, no siendo necesaria la toma de zumos o agua. Se considera adecuada hasta el año, y es recomendada por la OMS hasta los 2 años de edad.

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Durante el amamantamiento, la postura adecuada de labios y lengua, la respiración exclusiva por la nariz y el movimiento de succión realizado para sorber la leche proporcionan el equilibrio necesario para que todo el sistema estomatognático se desarrolle correctamente. El sistema estomatognático está compuesto por el conjunto de estructuras esqueléticas, musculares, angiológicas, nerviosas, glandulares y dentales encargado de llevar a cabo funciones como hablar, comer, masticar, sonreír, respirar, besar y succionar.

A través de la lactancia el bebé satisface su necesidad de succión a la vez que obtiene alimento. La succión es un reflejo natural y el bebé depende de él para su supervivencia. El niño que tiene satisfecho su deseo de succión en el pecho no desarrolla hábitos como el uso de chupetes o chuparse el dedo, que pueden interferir negativamente en el desarrollo de los dientes y la mandíbula durante el crecimiento.

Prevención de la caries en los bebés

Sin embargo, una lactancia materna prolongada y sin restricciones aumenta el riesgo de aparición de caries tempranas.

Numerosos estudios han demostrado que la flora bacteriana oral puede trasmitirse. La teoría de la transmisibilidad de la caries fue probada por la Dra. Brigitta Kohler de Suecia en 1978, que afirmó que si un bebé es contaminado antes de los 2 años por una persona portadora de gran número de patógenos bucales, tendrá una probabilidad 10 veces mayor de tener caries que si es contaminado a los 4 años. Kohler observó que la transmisión ocurría por la saliva (besos en la boca, cubiertos, soplar alimentos) y que cerca de 1/3 de los microorganismos cariogénicos (que provocan las caries) se mantenían en los objetos fueran ellos de metal o plástico hasta 7 horas después de su uso.

Por ello, es fundamental que los padres eviten besar en la boca, chupar tetina del biberón o del chupete para limpiarlos.

Si quieres más información o saber si estáis teniendo una buena higiene dental con tu hij@… no dudes en pedir una primera visita gratuita en www.zendental.es o llamando al 916401575

 

¿Los refrescos pueden producir caries en nuestros dientes?

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¿Cuántos refrescos tomamos a lo largo del día? Seguro que muchos más de los que creemos. Un consumo excesivo de zumos y bebidas carbonatadas con un alto índice de azúcares incrementan la posibilidad de desarrollar caries por varios motivos:

– Son bebidas con alto contenido en ácidos, esto se traduce en una destrucción de los minerales que componen el diente provocando que el esmalte se vea debilitado y los dientes empiecen a descomponerse.

– La gran cantidad de azúcar que contienen estas bebidas se introduce en el interior del diente erosionado por los ácidos llegando a formar una caries.

– La descomposición de los dientes favorece la sensibilidad dental, principal causa del dolor al comer o cepillarse los dientes.

¿Qué debemos hacer para evitar las caries?

– Reducir la ingesta de refrescos.

– Tomarlos durante las comidas.

– Afecta a toda la dentadura por igual, pero está demostrado que este tipo de daños suele acentuarse en los incisivos superiores porque son los primeros que entran en contacto cuando bebemos, por eso es recomendable utilizar una pajita para evitar el menor contacto posible con los dientes.

– Cepillarnos los dientes tras su consumo. Es importante que esperemos media hora antes del cepillado, de esta forma, conseguiremos que nuestra saliva regule el PH de la boca y que los ácidos no provoquen un efecto rebote en el esmalte dental.

Si deseas más información no dudes en pedir una primera visita gratuita en ZenDental o llamando al 916401575