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¿La higiene bucal evita los problemas dentales?

En algunas ocasiones nos encontramos a pacientes sorprendidos de que hayamos detectado diferentes problemas relacionados con sus hábitos de higiene bucal, concretamente con la técnica de cepillado. Hay dos tipos de factores que pueden hacer que existan problemas relacionados con nuestra salud bucodental: los relacionados con el material y la técnica de cepillado y los factores externos que pueden ser agresivos con nuestro esmalte o nuestras encías.

Lavarse los dientes con la frecuencia adecuada no significa que estemos llevando a cabo una correcta limpieza de los mismos, ya que el lavado de dientes requiere de una correcta técnica de cepillado tanto si la realizamos con un cepillo manual, cómo si es con un cepillo eléctrico. En caso del cepillo manual debemos respetar tanto la técnica como la duración del mismo, en este video que os dejamos a continuación podéis observar como es una correcta técnica de cepillado y como debemos llevarla a cabo. Si os resulta difícil cumplir con el tiempo de cepillado un pequeño truco que podéis llevar a cabo es cepillarlos mientras vemos u oímos nuestro programa favorito y de esta forma se hará más llevadero. En los cepillos eléctricos el principal problema es que no se respetan los tiempos de cepillado, siendo estos demasiado cortos e impidiendo una correcta limpieza de los dientes. En ambos casos debemos de respetar el tiempo necesario para la renovación de los cepillos o cabezales y sustituirlos cuando veamos que están desgastados.

tecncas-cepillado-dental

 

En cuanto a factores externos que pueden hacer que aumente la posibilidad de sufrir alguna enfermedad bucal o daños estéticos, están:

–          Tabaco, favorece la aparición de la gingivitis, el mal aliento y la tinción de los dientes.

–          Café, afecta al color de nuestros dientes.

–          Refrescos, gran cantidad de azúcares que pueden afectar a nuestro esmalte

–          Alcohol, va a favorecer los procesos inflamatorios de las encías

–          Medicamentos, como antibióticos o inmunosupresores que pueden afectar también a la inflamación de las  encías.

Estos junto con más procesos externos pueden hacer que, aunque tengamos un correcto hábito de limpieza de nuestra boca, aparezcan enfermedades bucodentales.

Por eso mismo debemos llevar a cabo una revisión de nuestra salud bucodental con profesionales al menos cada seis meses y a su vez aplicarnos diferentes tratamientos preventivos, limpiezas bucales, fluoraciones etc… como que nos indique nuestro odontólogo si la técnica que llevamos a cabo para la limpieza de nuestra boca es la adecuada y de no serlo nos enseñe a mejorarla y a evitar los posibles malos hábitos adquiridos.

Para más información entra en nuestra web www.zendental.es o pídenos una cita totalmente gratuita en el 91 640 15 75

 

¿Necesito una endodoncia si el diente no me duele?

Una duda que mucha gente se plantea cuando decidimos que un diente debe ser endodonciado o desvitalizado, es el por qué de la necesidad de ese tratamiento si la pieza no está doliendo.

dentista

Con bastante frecuencia, tras uno o varios episodios de dolor agudo, éste remite. Esto generalmente no responde a una mejoría en el estado del diente, sino todo lo contrario. La desaparición de las molestias en estos casos suelen deberse a una necrosis del nervio, lo que hace que de momento desaparezca la sensibilidad, creando una falsa sensación de mejoría.

En este punto el riesgo es, si cabe, mayor para nuestra salud bucal, puesto que tenemos un tejido necrosado que, como cualquier otro tejido «muerto» en nuestro organismo, puede causarnos una infección. Por ello nunca debemos confiarnos cuando el dolor desaparece, siendo conveniente chequear el diente. En la clínica podemos verificar la vitalidad de la pieza mediante una serie de comprobaciones muy sencillas que nos dirán si finalmente es necesario realizar la endodoncia.

En otras ocasiones, cuando tenemos una caries profunda, cuya evolución es muy lenta, puede producirse también una pulpitis (inflamación de la pulpa dentaria) y necrosis tan progresivas que pueden pasar totalmente desapercibidas. En este caso sólo seremos conscientes del daño que está sufriendo nuestro diente, cuando se produzca la inflamación la zona, que podrá cursar con o sin dolor.

Es conveniente no esperar a que esto ocurra, puesto que en el momento en el que se produce una infección en una pieza, puede verse afectado el hueso que la rodea, poniendo en peligro el soporte del diente. Si la infección se extiende alrededor de la raíz dentaria, lo hará a costa de «comerse» el hueso que la rodea, y la recuperación de la pieza será más lenta, teniendo incluso que seguir pauta antibiótica para enfriar el proceso y poder realizar después el tratamiento odontológico. Aún así el hueso perdido tardará un tiempo en recuperarse.

Por lo tanto, no debemos olvidarnos de un diente sólo por el hecho de que ya no nos duela, ni debemos pasar por alto las revisiones que nos puedan alertar de un proceso, que pese a ser silencioso, esté deteriorando nuestra boca sin darnos apenas cuenta.

¿Es bueno sellar los dientes de los niños?

niña

¿Qué son los selladores oclusales?

Los selladores oclusales son un material que se utiliza en la consulta odontológica y que se coloca en las fosas y fisuras susceptibles al desarrollo de caries por pura prevención. Es por tanto un tratamiento odontológico preventivo. Este material actuará de barrera por su unión al diente, evitando el acceso de bacterias productoras de caries, además de facilitar la limpieza de los dientes donde se colocan.

La colocación de selladores ha mostrado una reducción de la incidencia de caries del 86% tras un año y del 56% a los 4 años.

Los selladores son efectivos mientras permanecen colocados correctamente, por lo que es aconsejable revisarlos entre los 6 meses y al año de su colocación.

¿En qué dientes se colocan los selladores?

Los dientes con mayor riesgo son los molares (entre 6 y 12 años, aproximadamente) y después los premolares, por supuesto en aquellos que tengan fosas o fisuras profundas, que sean susceptibles de poder tener caries. Hay mayor riesgo de caries en niños.

Los selladores se suelen poner en dentición definitiva, pero se pueden poner en dentición temporal o mixta, considerando que hasta los 10 u 11 años, no se cambian, pero depende del criterio del odontopediatra en función de las características de surcos y fisuras, riesgo de caries, etc. No obstante a la mayoría de los niños les beneficia la aplicación de selladores oclusales.

Si estás interesado en sellar los dientes de tus hijos o realizarles una revisión, no dudes en solicitar una consulta gratuita con nosotros llamando al 91 640 15 75 o a través de nuestra web zendental.es 

Ventajas de la endodoncia mecanizada

Actualmente existen nuevas tecnologías que facilitan los tratamientos odontológicos. Uno de los grandes avances en el campo de la endodoncia ha sido la incorporación de sistemas de instrumentación mecánica. Dichos sistemas constan de varias limas de distintos calibres, que podemos acoplar a un micromotor muy similar al utilizado para eliminar las caries. Normalmente usamos de cuatro a seis limas rotatorias de distintos calibres para realizar una endodoncia, siguiendo una secuencia establecida.

endodoncia mecanizada

 

A diferencia de las limas manuales, las limas rotatorias o mecánicas, logran una mayor limpieza y desbridamiento de los conductos radiculares, y de una forma mucho más eficiente. En el caso de conductos curvos, el uso de estas limas hace que seamos mucho más conservadores a la hora de limpiar los mismos, ya que debido a su flexibilidad, modificaremos muy poco la anatomía de los canales radiculares. También se ve reducido considerablemente el tiempo de tratamiento, haciendo de la endodoncia un tratamiento mucho menos pesado para el paciente.

Otra de las ventajas de estos sistemas es la mayor desinfección de los conductos radiculares, ya que la propia vibración de estas limas favorece la distribución y activación del líquido que usamos para irrigar y desinfectar la pieza.

Hay que tener en cuenta que el uso de las limas rotatorias no exime del uso de las limas manuales convencionales. De esta manera, es necesario utilizar estas últimas en primer lugar, para «preparar el camino» a las limas mecánicas.

Del mismo modo, a lo largo del tratamiento puede ser necesaria la ayuda de limas convencionales para acceder a zonas más angostas y para ir comprobando que no taponamos el conducto con los restos que se van produciendo por el limado.

Resumiendo todo lo anterior podemos decir que con el uso de los sistemas de endodoncia mecanizada, conseguimos un menor tiempo de tratamiento y una mayor eficacia en la desinfección y limpieza de los conductos del diente, lo que implica un mejor pronóstico y la posibilidad de conservar nuestras propias piezas mucho más tiempo en boca.

Si lo deseas, puedes resolver todas tus dudas solicitando una consulta gratuita en nuestra clínica en Zendental.es o llamando al 91 640 15 75

Doctor, ¿me va a hacer otra radiografía?

radiografia oral

¿Por qué tantas radiografías? ¿Con qué frecuencia se hacen?

Cada uno de nuestros pacientes, mejor dicho, cada uno de nosotros tenemos unas necesidades particulares y por ello la frecuencia con la que necesitaremos una radiografía dental. Si un paciente tiene alta propensión a caries, sería adecuado hacerle una radiografía de aleta de mordida al menos una vez al año; ya que de este modo podríamos ver las caries incipientes y tratarlas antes de que progresen.

Para evitar radiografías sería aconsejable que cuando un paciente hiciera un traslado de dentista le pidiera a éste su historia clínica y sus radiografías, para poder completar mejor el historial de la boca del nuevo paciente. Si no pudiera ser, es posible que el dentista nuevo quiera hacer una radiografía panorámica para hacer un diagnóstico más completo.

Lo que sí que es cierto, es que los niños necesitan radiografías con mayor frecuencia que los adultos ya que el recambio dentario y su desarrollo ha de ser controlado.

Pero ¿No será malo tanta radiografía?

En odontología la radiografía es una herramienta básica para poder hacer un buen diagnóstico. Los exámenes con radiografías dentales son seguros; ya que exigen un nivel muy bajo de exposición a la radiación, lo que hace que el riesgo de posibles efectos nocivos sea muy pequeño ya que las dosis de los exámenes radiológicos dentales intraorales y cefalométricos son por lo general inferiores a la correspondiente a la radiación natural de fondo de un día.

Las técnicas y herramientas de las radiografías están diseñadas para limitar la exposición del cuerpo a la radiación y se adoptan todas las precauciones para garantizar que la exposición a las radiaciones sea lo más baja posible (según el principio ALARA).

(Si quieres saber más sobre las dosis de radiación de la radiología oral pincha aquí)

¿Qué se puede ver en una radiografía?

Muchos pacientes me preguntan que cómo sé yo si eso que les muestro es una infección o un quiste. La verdad es que el análisis de una radiografía permite diferenciar densidades. Los tejidos que se ven más blancos, son aquellos que absorben más cantidad de radiación, los más oscuros (como las infecciones, las caries, quistes y muchos tumores) son los que menos radiación absorben. El hecho de que sepamos diferenciar si es una u otra cosa lo hacemos primero por haber estudiado patologías y haber aprendido a hacer diagnósticos diferenciales y porque no sólo miramos “eso”, sino que ampliamos la visión y vemos el cuadro completo que ofrece la radiografía; eso junto con una buena historia médica y una buena exploración intraoral, nos permite dar el diagnóstico más acertado posible.

Con la radiografía intraoral no sólo vemos caries, infecciones o quistes, sino que vemos la situación de estructuras anatómicas, la forma de las raíces, la posición de las muelas del juicio, la situación de la ATM (articulación témporo-mandibular)…Y también podemos ver restauraciones y tratamientos que ya tiene hecho el paciente (empastes, endodoncias, pernos, coronas, implantes…) y la situación en la que éstos se encuentran.

Si deseas realizarte una primera consulta gratuita con nosotros, no dudes en solicitar cita en zendental.es o llamando al 91 640 15 75

Lactancia: beneficios en la salud dental de los niños

La lactancia materna tiene innumerables beneficios tanto para la salud de la mamá como para la del bebé y, como no, la de su salud bucal. Se aconseja de forma exclusiva hasta los 6 meses, no siendo necesaria la toma de zumos o agua. Se considera adecuada hasta el año, y es recomendada por la OMS hasta los 2 años de edad.

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Durante el amamantamiento, la postura adecuada de labios y lengua, la respiración exclusiva por la nariz y el movimiento de succión realizado para sorber la leche proporcionan el equilibrio necesario para que todo el sistema estomatognático se desarrolle correctamente. El sistema estomatognático está compuesto por el conjunto de estructuras esqueléticas, musculares, angiológicas, nerviosas, glandulares y dentales encargado de llevar a cabo funciones como hablar, comer, masticar, sonreír, respirar, besar y succionar.

A través de la lactancia el bebé satisface su necesidad de succión a la vez que obtiene alimento. La succión es un reflejo natural y el bebé depende de él para su supervivencia. El niño que tiene satisfecho su deseo de succión en el pecho no desarrolla hábitos como el uso de chupetes o chuparse el dedo, que pueden interferir negativamente en el desarrollo de los dientes y la mandíbula durante el crecimiento.

Prevención de la caries en los bebés

Sin embargo, una lactancia materna prolongada y sin restricciones aumenta el riesgo de aparición de caries tempranas.

Numerosos estudios han demostrado que la flora bacteriana oral puede trasmitirse. La teoría de la transmisibilidad de la caries fue probada por la Dra. Brigitta Kohler de Suecia en 1978, que afirmó que si un bebé es contaminado antes de los 2 años por una persona portadora de gran número de patógenos bucales, tendrá una probabilidad 10 veces mayor de tener caries que si es contaminado a los 4 años. Kohler observó que la transmisión ocurría por la saliva (besos en la boca, cubiertos, soplar alimentos) y que cerca de 1/3 de los microorganismos cariogénicos (que provocan las caries) se mantenían en los objetos fueran ellos de metal o plástico hasta 7 horas después de su uso.

Por ello, es fundamental que los padres eviten besar en la boca, chupar tetina del biberón o del chupete para limpiarlos.

Si quieres más información o saber si estáis teniendo una buena higiene dental con tu hij@… no dudes en pedir una primera visita gratuita en www.zendental.es o llamando al 916401575

 

¿Los refrescos pueden producir caries en nuestros dientes?

refrescos

¿Cuántos refrescos tomamos a lo largo del día? Seguro que muchos más de los que creemos. Un consumo excesivo de zumos y bebidas carbonatadas con un alto índice de azúcares incrementan la posibilidad de desarrollar caries por varios motivos:

– Son bebidas con alto contenido en ácidos, esto se traduce en una destrucción de los minerales que componen el diente provocando que el esmalte se vea debilitado y los dientes empiecen a descomponerse.

– La gran cantidad de azúcar que contienen estas bebidas se introduce en el interior del diente erosionado por los ácidos llegando a formar una caries.

– La descomposición de los dientes favorece la sensibilidad dental, principal causa del dolor al comer o cepillarse los dientes.

¿Qué debemos hacer para evitar las caries?

– Reducir la ingesta de refrescos.

– Tomarlos durante las comidas.

– Afecta a toda la dentadura por igual, pero está demostrado que este tipo de daños suele acentuarse en los incisivos superiores porque son los primeros que entran en contacto cuando bebemos, por eso es recomendable utilizar una pajita para evitar el menor contacto posible con los dientes.

– Cepillarnos los dientes tras su consumo. Es importante que esperemos media hora antes del cepillado, de esta forma, conseguiremos que nuestra saliva regule el PH de la boca y que los ácidos no provoquen un efecto rebote en el esmalte dental.

Si deseas más información no dudes en pedir una primera visita gratuita en ZenDental o llamando al 916401575

 

¿Cómo evitar que mi hijo tenga miedo al dentista?

El miedo a lo desconocido, el olor de la clínica dental, el sonido, alguna mala sensación… y sobretodo la influencia por malas experiencias de otros, han generado siempre un miedo atroz en la mayoría de los pacientes a la hora de visitar el dentista.

hijo tenga miedo al dentista

 

A pesar del temor infundado que normalmente generan las profesiones sanitarias, lo primero que hay que hacer para que nuestro hijo no vea la visita al dentista como una experiencia traumática, es cambiar nosotros el chip, de lo contrario, le transmitiremos nuestro miedo.

Podemos empezar a explicarle que vamos a ir a ver al dentista, que es quien le va a enseñar a cuidar sus dientes, para que el Ratón Pérez le traiga algún regalo cuando éstos se le caigan. También podemos decirles que van a contarle los dientes que tienen y sobre todo evitar palabras como dolor o expresiones como “no te van a hacer nada” Porque… “si no me van a hacer nada… ¿por qué me lo dicen?”.

Durante esta primera visita de su hijo al odontólogo, éste se limitará a examinar con suavidad la encía y los dientes de su hijo para comprobar que todo esté correcto y no existan caries ni ningún otro tipo de problemas. Si tiene más de 8 años es probable que le hayan indicado hacer una radiografía panorámica para ver la situación de los dientes definitivos que están por salir.

En nuestra clínica, la primera visita la hacemos de manera muy relajada. Nuestro principal objetivo es que tanto los padres como sus hijos nos conozcan, poder  conocer la personalidad del peque,  los deseos y /o preocupaciones de los padres, así como el estado actual de su salud oral. Durante este primer encuentro, no dude en preguntar cualquier consulta que pueda surgirle. Es conveniente que los padres estén informados de cómo mantener una buena salud dental y sobretodo que ellos mismos sean un ejemplo a seguir para sus hijos y puedan transmitírselo.

En Zen Dental, nuestra principal misión es que los padres sean ejemplos a seguir para sus hijos y que gracias a ellos éstos creen desde una edad temprana unos hábitos saludables que le ayuden en un futuro a mantener una buena salud dental.

Si quieres saber más sobre odontología infantil y odontopediatría, puedes visitar nuestra web ZenInfantil.  Si aún no has llevado a tu peque al dentista, solicítatu cita aquí. La primera consulta es gratuita.

¿Cómo ayudar a la tercera edad en su salud bucodental?



En los tiempos que vivimos los abuelos por suerte los disfrutamos muchos más años e incluso convivimos con ellos. De hecho son parte importante en la educación en muchos de los nietos de este país. Pero por desgracia no han sido educados en un ambiente en el que se cuidara la salud bucodental. Por esta razón, muchos de ellos tienen uno de estos dos problemas en la boca:

–       pérdida de dientes

–       enfermedad periodontal

Los más afortunados conservan algunos de sus dientes, pero éstos padecen periodontitis y se mueven. Del mismo modo, sobre ellos se suelen enganchar las prótesis con las que reponen los dientes perdidos, por lo que es muy recomendable que se les haga revisiones cada cuatro meses para prevenir la aparición de grandes caries y hacer evaluaciones de cómo está el sistema periodontal de los dientes sobre los que apoya la prótesis. Si es necesario se realizarán tratamientos como curetajes o raspajes radiculares.

A la mayoría de los “abuelitos” les faltan todos los dientes y suelen tener unas prótesis completas. Estas prótesis necesitan ser ajustadas y adaptadas cada cierto tiempo (cada 18 meses) para que sean lo más cómodas posibles. Se ha de saber que este tipo de prótesis se desadaptan porque las encías y los huesos van cambiando de forma y van “mermando”. De tal modo que cada vez hay menos encía sobre la que retener la prótesis.

Esto produce movimiento de la misma, desadaptación. Les provoca mucha inseguiridad a la hora de hablar y sobre todo a la hora de masticar. Terminando por generar un deterioro absoluto de la digestión oral y múltiples úlceras por roce. Por ello es muy importante que tratemos de que al menos puedan masticar sin que la prótesis se mueva;  y para ello contamos con los implantes dentales.

“Sobredentaduras”

Los implantes dentales no sólo se utilizan para sustituir dientes perdidos, sino que también se pueden usar para retener prótesis. La forma de usarlos sería la siguiente:

–       Se pondrían dos implantes en la zona del mentón (esa es una zona en la que siempre hay hueso suficiente para poder poner dos implantitos que ayuden a la retención).

–       Cuando los implantes están integrados (alrededor de 3 meses más tarde) se pone sobre ellos un sistema de bola o locator para que haga click sobre la dentadura postiza.

–       Se confecciona una dentadura postiza con el sistema macho contrario al que llevan los implantes para que se fijen sobre ellos.

Desde luego, nuestros mayores a veces son reticentes  a este tipo de tratamientos. Mi abuela sin ir más lejos, podría haber disfrutado del mismo mucho antes si se hubiera “atrevido”, pero al final se decidió cuando dejó de poder masticar, cuando su alimentación se vio tan empobrecida que su diabetes empeoró, cuando se le salía de la boca la prótesis en cada conversación. Finalmente con 83 años se atrevió y aún se arrepiente, si,  pero de no habérselo hecho antes. Verla comer con normalidad y no quejarse de las úlceritas… es la mejor satisfacción con la que cuento.

Bueno, al menos lleguemos a la sobredentadura para nuestros abuelos que lo merecen todo. No dejéis que os pase como a la abuela de José Mota

Si tienes algún familiar que crees que necesite una sobredentadura o simplemente una revisión, solicítala gratuitamente en el 916401575 o a través de la web www.zendental.es

 

 

Cómo evitar que tu sonrisa dé miedo en Halloween

Un tema que sale a la luz con cierta frecuencia en la consulta odontológica, es la ingesta de golosinas y azúcares, especialmente en los niños. Aprovechando las fechas en las que estamos, vamos a hablar de cómo podemos evitar que las gominolas, caramelos y demás dulces nos dañen los dientes.

 sonrisas de miedo

A menudo, los padres sienten la duda de sí deben prohibir de forma tajante las golosinas a sus hijos. Pues bien, lo primero que hay que tener en cuenta es que los niños son niños y que deben poder disfrutar de los dulces, eso sí, de forma controlada y esporádicamente. Hay que hacerles entender que, por lo general, son alimentos que quedan fuertemente adheridos a los dientes debido a su composición y que, después de comerlos, deben cepillarse hasta comprobar que no queda ningún resto. Por supuesto, hemos de entender que no debemos comerlos a diario, ya no sólo por un tema de salud buco-dental, sino también porque estos alimentos no forman parte de la base de la pirámide alimenticia.

Hay que concienciar a los niños de lo perjudicial que es comer todos los días golosinas y más aún si no nos cepillamos los dientes después. Para ello, tenemos que hacerles entender que en la boca hay bacterias que se alimentan de azúcares, los cuales son transformados en ácidos que atacan el esmalte y provocan, por consiguiente, caries. Es cierto que este proceso no sólo se produce con el dulce, sino que se desencadena con hidratos de carbono en general. Lo que sucede es que hay alimentos ricos en hidratos de carbono que son necesarios para una correcta nutrición, tales como el pan, la pasta, etc, mientras que, como ya hemos dicho antes, las golosinas no aportan nada más aparte del mero hecho de disfrutar comiéndolas.

Por lo tanto hay que intentar que el número de exposiciones a las chucherías sea el menor posible, para llevar un mayor control en la higiene dental. Así pues, no es lo mismo permitir que el niño se dé un festín de gominolas un viernes que vayamos al cine, sabiendo que al llegar a casa se va a lavar los dientes, a que esté comiendo dos gominolas a diario, sin ningún control posterior.

Es decir, limitemos la ingesta de azúcares innecesaria a momentos puntuales, para evitar no sólo la aparición de caries, si no también que la estética de nuestra boca sea buena. Si no lo hacemos  podemos hacer que nuestros dientes se muestren feos y amarillos en Halloween, sin necesidad de disfrazarlos.