Dra Denise Rugh, Autor en Zendental

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Llagas en la boca o aftas: causas, diagnóstico y tratamientos

En ocasiones, nos aparecen pequeñas ulceraciones en los labios o en alguna parte de la boca, incluyendo las encías. Son las llamadas aftas bucales que, por lo general, presentan una coloración blanco amarillenta, cercadas por un aro rojizo. Su tamaño solo alcanza los cinco milímetros y son una de las afecciones bucales más frecuentes, conjuntamente con las caries. Aunque no son muy dolorosas sí molestan bastante para comer.

¿Por qué se originan las aftas?

Es de tener en cuenta que estas ulceraciones no presentan ningún riesgo de contagio, ni son cancerosas, y suelen desaparecer espontáneamente en un período aproximado de quince días, si no hay complicaciones. Realmente se desconoce el origen de las llagas en la boca, si bien se han realizado varias investigaciones al respecto. Se considera que surgen por el encuentro de varios motivos, dentro de los cuales tenemos:

  • Estrés emocional, ansiedad o depresión.
  • Traumatismos causados por automordeduras o roce con la dentadura.
  • Fumar tabaco.
  • Productos químicos o sustancias muy calientes.
  • Alergias a ciertos alimentos.
  • Trastornos hormonales.
  • Sistema inmunitario debilitado.
  • Infecciones víricas o bacterianas.
  • Déficit de hierro, ácido fólico y zinc.
  • Deficiencias vitamínicas del complejo B.

¿Cómo se diagnostican estas ulceraciones?

Por sus características podemos decir que su diagnóstico es bastante simple, pues tienen una apariencia definida y ocasionan una molestia y un dolor particular.

Aunque por lo general son benignas, estas llagas bucales pueden ser el indicio de otras patologías de mayor complejidad como enfermedades inflamatorias del intestino o gastritis atrófica. Si se presentan en niños o adolescentes, donde son muy habituales, acompañadas de fiebre, problemas para tragar o manchas en pies y manos puede tratarse de otro tipo de virus o bacterias.

En algunas oportunidades, cuando surgen en adolescentes hembras, se asocian con la menstruación, por cuanto los cambios hormonales que se experimentan en ese período pueden variar el pH de la saliva, lo que fomenta un ambiente propicio para las infecciones; si bien no podemos decir que es una causa-efecto propiamente.

¿Cuándo recurrir al odontólogo?

Es momento de que acudamos al médico sin demora cuando las llagas son muy grandes o si se presentan de nuevo después de haberse sanado. También, si los brotes son recurrentes, tienen un período mayor a dos semanas y no se han curado o cuando hay dificultad extrema para comer o beber y cursan con fiebre elevada y dolor persistente.

Tratamientos a seguir para las llagas en la boca

Lo primero que debemos considerar es que, si no se presentan síntomas, no se requiere de tratamiento. No obstante, si existen molestias o dolor, habitualmente se aplican tratamientos tópicos focales, así como enjuagues con antiinflamatorios. Sin embargo, no existe una terapia única determinada para esta patología.

De los medicamentos señalados se mencionan dexametasona, triamcinolona y carbenoxolona. Cuando no hay respuesta con el tratamiento tópico se suele aplicar antibióticos como tetraciclina o minociclina.

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Medidas de prevención

Como hemos indicado, existen ciertos elementos que incrementan estas aftas orales como el estrés o el tabaco, por lo que hay una serie de recomendaciones para prevenirlas:

  • Conservar una estricta higiene bucal con un cepillado tres veces al día, sobre todo al acostarse. De igual forma, se deben preservar las encías sanas mediante la limpieza y diversos productos como los colutorios.
  • Reducir el estrés y la ansiedad.
  • Mantener una dieta balanceada que incluya frutas, verduras y alimentos ricos en vitaminas y minerales, especialmente vitamina C, B12, ácido fólico y omega-3.
  • No consumir bebidas ni comidas demasiado calientes ni muy picantes.

Las aftas o llagas orales son lesiones benignas de fácil cuidado y atención, sin embargo, no hay que descuidarlas porque pueden ser señal de otras afecciones más complicadas. Para prevenirlas, lo primero es observar una rigurosa higiene bucal. Consulta con tu odontólogo, quien sabrá ayudarte con este molesto problema.

Cómo y cuándo realizar incrustaciones dentales

¿Cuándo realizar incrustaciones dentales? ¿Es un procedimiento complejo? Esta intervención consiste en la restauración de una pieza dental, eliminando la estructura dañada. Se realiza después de la preparación de una mezcla de oro, porcelana o resina.

Su finalidad es fijar una pieza dentro de la cavidad dental y conservar la estructura sana. Está diseñada y fabricada por un profesional, que utiliza resina o cemento permanente.

El técnico de laboratorio crea la pieza, a partir del molde impreso hecho de silicona. Este se reemplaza con el suelo plano y los ángulos resistentes para aumentar la resistencia del diente.

Hay excepciones que implican la no autorización de este proceso. Una de ellas ocurre cuando el diente a intervenir no tiene una forma normal. Tampoco se autoriza la intervención cuando la longitud de la corona no es la adecuada. El paciente debe poseer las menores caries posibles y evitar las restauraciones previas de mayor magnitud donde se requiera una corona.

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Se realiza cuando se presentan los siguientes casos:

  1. Cuando una pieza dental está deteriorada por caries en dientes endondocionados.
  2. Cuando existe un traumatismo que comprometió un diente, causándole una fractura o desgaste. Por ejemplo, el bruxismo es una condición que puede deteriorar la pieza de esa manera.

En la primera cita, el odontólogo se encargará de eliminar la estructura maltratada, proveerle forma e insertar una incrustación temporal, hasta la segunda visita, cuando el especialista la saca para colocar la definitiva. El material dependerá de la decisión de ambas partes.

¿Qué materiales se usan para las incrustaciones?

  1. Composite: el paciente sufre un menor desgaste con este método. Además, posee beneficios, como alta resistencia a la fractura, a la compresión y difícil tendencia a la tracción y a la torsión. Se polimeriza con luces LED. Las contraindicaciones son las siguientes: la contracción de polimerización, la dificultad de condensación del material y el modo en que se pueda unir al diente.
  2. Oro: su periodo de vida es de 20 años. Los especialistas en dentaduras la utilizan para cavidades de gran tamaño, específicamente en dientes molares premolares endondocionados que no alcanzan el diámetro en el plano oclusal. Su costo es alto.
  3. Resina compuesta: con este material, el paciente disfruta de una mayor capacidad de integración a la subsuperficie, un alto rendimiento clínico, mayor facilidad de elaboración y es económico. Es el más usado por su comodidad y coste.
  4. Zirconio: Es translucido, por lo tanto no modifica la apariencia. El paciente escoge los colores acordes a los dientes subyacentes.

¿Qué métodos existen para aplicar las incrustaciones?

  1. Incrustaciones Inlay: el material se coloca en pequeñas cantidades, para no fijarlo en la cúspide de ningún diente.
  2. Incrustaciones Onlay: son incrustaciones que abarcan media estructura.
  3. Incrustaciones Overlay: consisten en incrustaciones que cubren las cúspides del diente tratado, es decir, el borde incisal.
  4. Endocoronas: el material recubre el diente completo por las incrustaciones, cuando este está desvitalizado.

Existen varios métodos para evitar la pérdida de una pieza dental al sufrir de caries o alguna rotura. Dependiendo del alcance económico, el acuerdo entre el especialista y el paciente puede suponer el uso del material correcto y la realización óptima del procedimiento.

¿Cuánto dura una incrustación dental?

Su cuidado es el mismo que el del resto de los dientes. Se realiza con el debido cepillado, utilizando el hilo dental y acudiendo al especialista, al menos, una vez al mes, para la realización de una limpieza profesional.

El avance de la ciencia permite la recuperación de las piezas dentales y su funcionalidad, camuflando las incrustaciones, de manera que, en algunos casos, el material se hace imperceptible.

Causas más habituales de las caídas de las piezas dentales

Una vez que cambias los dientes de leche, tu nueva dentadura es para toda la vida. Conservar los dientes sanos y saludables durante muchas décadas no es tan sencillo. El estilo de vida, la maternidad, enfermedades como la osteoporosis, traumas o una mala higiene bucal pueden desembocar en la pérdida de muelas y dientes.

A continuación, analizaremos las causas de caída de piezas dentales y la prevención de este problema.

 

Causas más frecuentes de la movilidad dental

 

El primer síntoma de los problemas dentales es la movilidad. El aflojamiento de los dientes se denomina enfermedad periodontal y afecta las encías, ligamentos y huesos sobre los que se sostiene la dentadura. Es la causa principal de la pérdida de dientes.

Esta enfermedad es consecuencia de varias situaciones, comenzando por la mala higiene dental que es la más frecuente. La movilidad dental también puede ser provocada por las hormonas del embarazo, la osteoporosis, el rechinamiento dental o traumatismos por accidentes.

Que tus dientes se muevan no significa necesariamente que vas a perderlos, pero es un indicio que no debes dejar pasar.

 

 

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Factores de riesgo de la pérdida de dientes

 

Además de la enfermedad periodontal, hay factores de riesgo que te pueden predisponer a una mayor posibilidad de perder los dientes. Estos factores son:

 

  • Ser mayor de 35 años.
  •  Ser varón.
  •  Ser una persona con alguna discapacidad que depende de otros para su atención dental.
  •  Mala alimentación.
  •  Padecer diabetes tipo 2.
  •  Padecer hipertensión arterial.
  •  Padecer artritis reumatoide.
  •  Ser o haber sido fumador.
  •  Nunca recibir atención odontológica ni cepillarse los dientes, lo cual provoca la nefasta caries dental.

 

Prevención de la pérdida de piezas dentales

 

Excepto el género, la edad y algunos traumatismos, prácticamente todas las otras causas de pérdida de dientes se pueden prevenir. Es necesario señalar el alto riesgo de perder piezas dentales que padecen las personas con discapacidad. En estos casos, lamentablemente, la atención odontológica puede pasar desapercibida.

Para comenzar, el hábito de la higiene dental debe adquirirse apenas comienza la dentición. ¡Incúlcaselo a tus hijos y te lo agradecerán toda la vida! El cepillado, uso de hilo dental y visita al odontólogo dos veces por año asegurarán una dentadura sana y feliz durante muchos años.

 

 

Causas más frecuentes de la movilidad dental

 

Otras medidas preventivas:

 

  • No adoptar hábitos perjudiciales como el tabaco, el alcohol o el consumo de sustancias.
  •  Adoptar una alimentación saludable, hacer ejercicio y controlar el estrés, para prevenir el rechinamiento y enfermedades como la diabetes, hipertensión arterial, artritis y enfermedad periodontal. Los alimentos ricos en calcio como lácteos, vegetales de hoja verde oscuro y frutos secos, junto con la adecuada absorción de vitamina D, ayudarán a mantener huesos y dientes sanos.
  • Utilizar protectores bucales si se realizan actividades deportivas de alto impacto.
  • No utilizar los dientes para lo que no están destinados.

 

Nuestras recomendaciones

 

Es importante saber que, a pesar de que la dentadura postiza del abuelo nos sonría desde la mesa de luz, la pérdida de tus dientes no debe ser considerada una consecuencia normal del envejecimiento. Con los cuidados correctos, se puede mantener una dentadura saludable toda la vida.

La pérdida de dientes tiene como consecuencia, además de problemas de masticación, digestión y pronunciación, una baja autoestima y, principalmente, una expresión seria y amargada.

Si la pérdida de una pieza dental es inevitable, consulta con tu odontólogo. Seguramente necesitarás recurrir a otros especialistas para atender las causas que llevaron a la caída del o los dientes.

Como has visto, puede ser consecuencia de muy distintas enfermedades que necesitan un tratamiento adecuado. La buena noticia es que actualmente hay distintas soluciones estéticas y médicas para reponer tus dientes perdidos. ¡Tu sonrisa estará agradecida!

 

 

Problemas que aparecen ante la falta de piezas dentales

En el proceso de crecimiento, todos contamos con pasar de esos 20 pequeños dientes de leche a 32 sanos y fuertes dientes de adulto, los cuales pueden convertirse en solo 28 piezas en el caso de que sea necesario retirar las muelas del juicio. Pero ¿qué pasa si pierdes más piezas dentales? La respuesta a continuación.

Causas

Las causas para perder piezas dentales son variadas. Principalmente, pueden ser:

 

  •  La enfermedad conocida como periodontitis. Es una infección e inflamación que evoluciona con el tiempo y daña el soporte de tus dientes, ocasionando que con el tiempo  se caigan.
  • La caries. Es un ataque por parte de las bacterias que se encuentran en la placa y ocasionan el daño de tus piezas dentales, pudiendo provocar que se caigan.
  • La gingivitis. Es una inflamación de las encías, que libera tus dientes o los afloja de su lugar.
  • Necesidad en un tratamiento. También en casos estéticos de ortodoncia te pueden retirar algunas muelas para abrir espacio para el tratamiento.

Algunos de los problemas mencionados se previenen fácilmente con una mejor higiene bucal y con una revisión medica preventiva. Sin embargo, si la pérdida de piezas te sucede, es importante que conozcas los problemas que puede ocasionarte.

 

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La falta de piezas dentales provoca varias alteraciones

 

Problemas

 

La cantidad de dientes que tenemos y la forma especial de cada uno determinan su función específica, ya sea trozar, cortar, moler y masticar, etc. Todos van acomodados como un engrane perfecto dentro de la boca, soportados en una base ósea. Si el conjunto es dañado, como una máquina, ve sus funciones modificadas, disminuidas o, en un caso más grave, totalmente atrofiadas.

La falta de piezas dentales provoca varias alteraciones como:

 

  • 1.- Cambios en la forma de tu boca, iniciando por una adaptación de la mandíbula a la nueva distribución de los dientes, lo que puede llegar a provocar dolor por el cambio de posición de la mordida.
  • 2.- Los espacios que quedan de los dientes perdidos harán que los dientes sujetos empiecen a moverse, tratando de cubrir el espacio vacío. Esto puede hacer que se inclinen, que se aflojen, que te causen dolor cuando mastiques, debido a que los puntos de presión cambien, y, en un futuro, que tu hueso de soporte se atrofie.
  • 3.- El movimiento de los dientes que te quedan provocará que tus piezas dentales se aflojen, resultando en que también estos terminen por caerse y tengas una pérdida total de la dentadura.
  • 4.- Una vez sin dientes, o con la falta de algunos de ellos, pueden existir cambios en tus rasgos faciales. Un nuevo moldeamiento de los labios puede provocar otro tipo de daños en tu autoestima y tu seguridad, sobre todo al momento de sonreir.
  • 5.- Se generan cambios en tu forma de consumir alimentos, ya que deberás preferir los que sean blandos y fáciles de morder. Esto puede producirte problemas en la nutrición, y algunos más de tipo digestivo.
  • 6.- La forma de morder, al modificarse, no solo daña la zona de mandíbula y boca, sino que puede extenderse a problemas en tu oído, dolores de cabeza y dolor en la parte superior de tu columna vertebral.
  • 7.- Por último, la pérdida de dientes puede volverte incapaz de decir correctamente algunas palabras, dado que son necesarios para la adecuada pronunciación.

 

Es importante que consideres tener una higiene bucal correcta, que prevenga una posible causa y que, en una situación de pérdida, tengas el conocimiento para actuar de prisa. Nunca es tarde para recurrir con un especialista de la salud para siempre darle una sonrisa a la vida.

Tipos de incrustaciones dentales

Un diente fisurado o quebrado representa una grave amenaza para el bienestar bucodental de la persona, sin mencionar que ello puede tener repercusiones graves en el resto de su salud.

A través de estas aberturas se pueden acumular residuos de alimentos, los cuales, posteriormente, se convertirán en bacterias y caries. Ello causará una acumulación de materia maligna en el interior de la boca, además de dolores, que con el paso del tiempo desmejoran el bienestar de la persona.

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Para sanear las fisuras para evitar que se siga expandiendo o que se alojen residuos en su interior, un odontólogo experto coloca incrustaciones dentales que refuerzan la pieza dental.

Sin embargo, existen diferentes tipos de incrustaciones que se aplican según el caso puntual del paciente. Éstas son:

  • Incrustaciones Inlay: Se trata de pequeñas incrustaciones que se colocan, pero no fijan ninguna cúspide del diente.
  • Incrustaciones Onlay: Son incrustaciones medias que abarcan, por lo menos, una de las cúspides del diente, pero que no las cubren todas.
  • Incrustaciones Overlay: Estas incrustaciones sí cubren todo el borde incisal del diente.
  • Endocoronas: Las endocoronas son incrustaciones que recubren el diente completo cuando éste está desvitalizado.

Además de haber incrustaciones dentales divididas según su función respecto a la necesidad puntual del diente, también pueden ser catalogados según su material de fabricación, que son:

  • Amalgamas: Las amalgamas son incrustaciones de metal, plata u oro, que se fijan sobre el diente. A pesar de tratarse de un material sumamente resistente, su aspecto tiende a ser demasiado notorio, por lo que es una opción que pocos especialistas recomiendan.
  • Composite: Un tipo de pasta bastante fácil de manipular y cuya apariencia es muy semejante al color natural del diente. No obstante, aunque se trata del tipo de incrustaciones más utilizado, su duración no es muy prolongada, pero funciona como una solución a corto y mediano plazo.
  • Porcelana: Se trata de la alternativa más popular entre los expertos, ya que es un material que alcanza una duración de hasta 30 años, además de ofrecer una apariencia completamente natural.

Las incrustaciones, pues, conforman una excelente y común solución para reducir la aparición de caries en fisuras dentales, así como la agravación de éstas. Es importante, no obstante, conocer qué tipos de incrustaciones existen y cuál se puede aplicar según las necesidades del paciente para responder adecuadamente a ésta.

¿Qué son las incrustaciones dentales?

Cuando hablamos de incrustaciones dentales, estamos trayendo a colación un efectivo método de saneamiento para dientes fisurados o fracturados, o que han sido sometidos a un tratamiento de endodoncia.

 

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La colocación de incrustaciones dentales es llevada a cabo mediante el uso de materiales moldeables que se fijan sobre la parte afectada en el diente, que por lo general suele ser el borde incisal de los molares.

Los materiales que se usan para fabricar las incrustaciones dentales son:

  • Incrustaciones de amalgama: Este tipo de incrustaciones fue considerado altamente popularidad hace unas décadas, ya que se trata de un material extremadamente resistente que puede durar incluso toda la vida. Sin embargo, su declive en popularidad tiene dos causales; siendo la primera un tema estético al tratarse de un material muy visible, y la segunda por contener sales de mercurio que, aunque no son tóxicas, pueden tener alguna repercusión en el portador.
  • Incrustaciones de composite: Las incrustaciones dentales de composite son, tal vez, la solución más utilizadas en la actualidad, ya que se trata de un material de fácil manipulación y que ofrece un aspecto completamente natural a la zona tratada. No obstante, se trata de un material cuyo índice de desgaste es demasiado elevado, así como la posibilidad de desprenderse. Claro está que, para una solución a mediano plazo, es perfecto.
  • Incrustaciones de porcelana: Los especialistas coinciden en que las incrustaciones dentales de porcelana son la alternativa más recomendada gracias a su resistencia y apariencia natural. El promedio de duración de las incrustaciones de porcelana es de 30 años y en la mayoría de los casos es la solución más útil para evitar el uso de coronas dentales.

La diferencia entre una corona y una incrustación, reside en la gravedad de la fisura sobre el diente, siendo las coronas la solución para afectaciones demasiado grandes.

¿Un dentista puede ofrecer tratamientos para el ronquido?

Conocemos como ronquido al sonido vibrante que algunas personas producen con la respiración al dormir.

Este hábito inconsciente es causado por la obstrucción de las vías respiratorias durante las horas de sueño y, aunque pocos sean conscientes de que roncan, es considerado como uno de los hábitos más comunes alrededor del mundo.

Por lo general las personas asocian al ronquido con un trastorno que únicamente puede ser curado con la intervención de un especialista en el área, sin embargo, para sorpresa de muchos, dicho hábito también es tratado por dentistas.

¡Así es, tu dentista!

Si tú despiertas con intensos dolores de cabeza y de garganta, o si tu compañero de cama te lo ha mencionado, así como si padeces de episodios de somnolencia o fatiga durante las horas de vigilia, es importante que consultes a tu dentista. Éste podrá indicarte una serie de exámenes que debes realizarte para identificar el tipo de ronquido y su causante como la polisomnografía, y luego establecer un tratamiento del ronquido.

Naturalmente, un dentista profesional te brindará también consejos para reducir la intensidad del ronquido o para eliminarlo del todo, como, por ejemplo:

  • Realizar ejercicios y dietas para bajar de peso, pues en algunos casos el ronquido se produce por el exceso de tejido o peso en las estructuras circundantes a las vías respiratorias, como el cuello o el rostro.
  • Reducir el consumo de alcohol previamente a dormir.
  • No utilizar sedantes antes de dormir. En caso tal de ser necesarios, consulta a tu médico por alternativas diferentes.
  • Cambiar la postura de descanso. En vez de reposar bocarriba, gira y duerme de medio lado.

Con estos prácticos consejos, es muy probable que el ronquido desaparezca al cabo de un tiempo, pero cuando el ronquido es crónico, el dentista puede establecer un plan de trabajo, como terapias o incluso una intervención quirúrgica.

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Entonces, si roncas o conoces a alguien que tiene ese hábito, puedes ponerte en contacto con un dentista de confianza quien te brindará muchos más consejos. También puedes agendar una consulta personalizada y establecer un tratamiento para reducir el ronquido según tu caso particular.

¿Qué es la apnea del sueño?

Entre los diferentes trastornos que podemos llegar a sufrir durante nuestras horas de descanso, la apnea del sueño es una de las más comunes y, en términos prácticos, consiste en la interrupción del ritmo respiratorio durante cortos periodos de tiempo y que, además, puede llegar a suceder más de treinta veces a lo largo de nuestro reposo.

Cualquier persona puede sufrir de apnea del sueño, pero tiende a ser más frecuente en los hombres, así como en personas con sobrepeso o aquellos con vías respiratorias muy angostas, así como en niños con amígdalas agrandadas y adenoides inflamados, e incluso por herencia familiar.

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Para detectar la apnea del sueño, es necesario llevar a cabo un examen similar al tratamiento del ronquido, donde se conoce el historial familiar del paciente, alergias y demás elementos necesarios para un cuadro clínico completo, sumado a ciertos exámenes físicos.

La apnea del sueño no suele ser detectada por quien la padece, pues no suele afectar su siclo de descanso, empero, identificando los siguientes efectos es posible saber si este trastorno está teniendo lugar en su vida sin que lo note:

  • Dolores de cabeza al despertar.
  • Somnolencia extrema durante el día.
  • Ronquidos fueres (detectados por el compañero de cama).

Y aunque muchos consideren que la apnea del sueño, aunque genere malestares menores, no requiere mayor tratamiento, es fundamental que conozca que luego de un tiempo ésta produce problemas cardíacos, cefaleas intensas, mal desempeño en las tareas cotidianas, pérdida de la memoria y atención, entre otros.

Por tal motivo los especialistas recomiendan que, si la persona sospecha que sufre de apnea del sueño, acuda a una clínica especializada donde recibirá los consejos necesarios, así como un tratamiento para el ronquido y las demás causantes del trastorno.

Si te interesa saber más sobre la apnea del sueño, el tratamiento para el ronquido o cualquier otra afectación que perjudique tu descanso, te invitamos a ponerte en contacto con una clínica especializada, en la cual hallarás apoyo y acompañamiento para solventarlo.

Causas, consecuencias y tratamiento del ronquido

Aunque no muchas personas lo conozcan, las clínicas más especializadas han empezado a ofrecer el tratamiento del ronquido, ya que se considera un hábito bastante común y perjudicial tanto para la persona que lo emite, como para aquellas que lo rodean.

No obstante, antes de hablar directamente sobre el tratamiento del ronquido, es fundamental conocer las bases de este problemático y recurrente hábito.

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Como es bien sabido, el ronquido es ese sonido vibrante que hacen algunas personas al dormir debido a algún tipo de obstrucción en las vías respiratorias. En primera estancia, y al tratarse de un hábito que se presenta durante las horas de descanso, la persona que emite el ronquido no se ve afectada gravemente por el sonido, pero, sin embargo, las personas alrededor de quien produce el sonido sí pueden estar siendo perjudicadas por motivos como la interrupción del sueño.

A grandes rasgos, el ronquido se produce por la obstaculización del paso del aire en la parte posterior del conducto bucal o nasal; más exactamente en la parte donde converge la úvula (o campanilla) con el paladar blando. Es dicha obstrucción la que genera una vibración cuando se respira y, como es apenas obvio, se produce el ruido que conocemos como ronquido.

El ronquido es un hábito que afecta a quien lo emite y a quien lo escucha

El tratamiento del ronquido, además, tiende a ser una terapia solicitada especialmente por un público masculino, ya que este género resulta más propenso a tener el hábito. Asimismo, regularmente las personas con sobrepeso también tienden a roncar demasiado, y es un problema que suele agravarse con el paso de los años.

La obstrucción en las vías respiratorias que produce el ronquido puede ser causada por:

  • Tejidos flácidos en las vías respiratorias.
  • Defectos respiratorios que dificulten el paso del aire en la hora del sueño, como un tabique desviado.
  • Inflamación de las amígdalas, o que éstas sean demasiado grandes per se.
  • Tener la úvula agrandada o alargada, así como inflamada por alguna condición médica.
  • Inflamación en la zona posterior lingual.

Probablemente muchas personas consideran que el tratamiento del ronquido es innecesario porque duermen solas o porque su compañero de cama tiene un descanso muy profundo. Sin embargo, el hábito del ronquido trae consigo una serie de consecuencias para quien lo padece como, por ejemplo:

  • Alteraciones metabólicas.
  • Problemas cardiovasculares.
  • Somnolencia excesiva durante las horas de vigilia.
  • Agravaciones cognitivas.
  • Trastornos anímicos.
  • Complicaciones sexuales.

Teniendo en cuenta, pues, las causas y las consecuencias de este hábito, es importante ahora ahondar un poco en el tratamiento del ronquido, el cual abarca una amplia variedad de recomendaciones, ejercicios y terapias médicas que mitigan la intensidad del ronquido o evitan que éste se produzca en absoluto.

Cuando se trata de un roncador leve, los especialistas recomiendan los siguientes hábitos:

  • Dejar de lado el sedentarismo y llevar a cabo actividades físicas con mayor frecuencia.
  • No consumir antihistamínicos ni tranquilizantes antes de dormir.
  • Eliminar el consumo de bebidas alcohólicas previamente a la hora del sueño.
  • Reducir las raciones de comidas que come antes de ir a la cama.
  • Evitar llegar a puntos de cansancio excesivo.
  • Acostarse de medio lado en vez de tener una postura bocarriba.
  • Levantar la cabeza levemente.

Empero, cuando se trata de un caso de ronquidos demasiado intensos, lo más recomendable es someterse a un examen médico de rayos X donde se analiza la estructura de la nariz, la boca, el paladar, la garganta y el cuello del paciente, así como de sus senos paranasales. Todo esto con el fin de tomar las medidas pertinentes, las cuales pueden ser:

  • Tratamiento de alergias o infecciones nasales.
  • Intervención quirúrgica para solucionar desviaciones en las vías respiratorias nasales (rinoplastia)
  • Extirpación de adenoides o de las amígdalas.
  • Cirugía para reducir el volumen del paladar o la garganta (úvulo-faringo-palatino-plastia).

En cualquier caso, si estás interesado en que un especialista te examine y te brinde un diagnóstico de tu hábito del ronquido, te puedes poner en contacto con un centro médico especializado en el tratamiento del ronquido, de modo que recibas atención de primera y resultados confiables.

¿Por qué se producen los ronquidos?

Los ronquidos, más allá de una vibración sonora constante en la respiración durante las horas de sueño, representa un hábito inconsciente que incomoda a quienes nos acompañan en dichas horas que, por lo general, resulta ser nuestra pareja.

Para poder eliminar el ronquido, primero es importante comprender cómo se causa, pero éste no proviene de un solo lugar, pues hay varias causas que lo generan:

  • Tejidos flácidos en las vías respiratorias.
  • Dificultades respiratorias como un tabique desviado.
  • Amígdalas agrandadas.
  • Obstrucción en el velo del paladar.
  • Úvula, o campanilla, aumentada.
  • Inflamación en la parte trasera de la base de la lengua.