Dra. Aurora Zambrano López, Autor en Zendental

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¿Por qué necesito una endodoncia si el diente no me duele?

Una duda que mucha gente se plantea cuando decidimos que un diente debe ser endodonciado o desvitalizado, es el por qué de la necesidad de ese tratamiento si la pieza no está doliendo.

Con bastante frecuencia, tras uno o varios episodios de dolor agudo, éste remite. Esto generalmente no responde a una mejoría en el estado del diente, sino todo lo contrario.

La desaparición de las molestias en estos casos suelen deberse a una necrosis del nervio, lo que hace que de momento desaparezca la sensibidad, creando una falsa sensación de mejoría.

En este punto el riesgo es, si cabe, mayor para nuestra salud bucal, puesto que tenemos un tejido necrosado que, como cualquier otro tejido “muerto” en nuestro organismo, puede causarnos una infección. Por ello nunca debemos confiarnos cuando el dolor desaparece, siendo conveniente chequear el diente. En la clínica podemos verificar la vitalidad de la pieza mediante una serie de comprobaciones muy sencillas que nos dirán si finalmente es necesario realizar la endodoncia.

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En otras ocasiones, cuando tenemos una caries profunda, cuya evolución es muy lenta, puede producirse también una pulpitis (inflamación de la pulpa dentaria) y necrosis tan progresivas que pueden pasar totalmente desapercibidas. En este caso sólo seremos conscientes del daño que está sufriendo nuestro diente, cuando se produzca la inflamación la zona, que podrá cursar con o sin dolor.

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Es conveniente no esperar a que esto ocurra, puesto que en el momento en el que se produce una infección en una pieza, puede verse afectado el hueso que la rodea, poniendo en peligro el soporte del diente. Si la infección se extiende alrededor de la raíz dentaria, lo hará a costa de “comerse” el hueso que la rodea, y la recuperación de la pieza será más lenta, teniendo incluso que seguir pauta antibiótica para enfriar el proceso y poder realizar después el tratamiento odontológico. Aún así el hueso perdido tardará un tiempo en recuperarse.

Por lo tanto, no debemos olvidarnos de un diente sólo por el hecho de que ya no nos duela, ni debemos pasar por alto las revisiones que nos puedan alertar de un proceso, que pese a ser silencioso, esté deteriorando nuestra boca sin darnos apenas cuenta.

Conoce las nuevas técnicas de reendodoncia

Un gran avance en la odontología

Como ya hemos comentado en anteriores posts, los avances en odontología han permitido una importante mejora en los tratamientos, lo que desemboca, no sólo en una ayuda al profesional, sino en un mejor pronóstico a largo plazo de dichos tratamientos.

Lo que intentamos hacer cuando reendodonciamos una pieza es mejorar de alguna manera un tratamiento previo que, por diversas causas, no está funcionando como debiera. Lo primero que debemos hacer es eliminar toda la gutapercha (relleno con el que sellamos el espacio que deja el nervio tras eliminarlo de los conductos radiculares del diente) de la endodoncia inicial. Aquí, es donde entran en juego las tecnologías actuales, que nos hacen mejorar la limpieza y sellado de los conductos.

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Aunque no debemos olvidar la necesidad de usar limas manuales para empezar a eliminar la gutapercha de la endodoncia anterior, previniendo así fracturas de las limas rotatorias, estas últimas nos proporcionan una mayor rapidez y eficacia, no sólo eliminado la gutapercha, sino ensanchando y limpiando mucho mejor el interior de las raíces. Al conseguir un mayor ensanchamiento y accesibilidad, tenemos más posibilidades de poder salvar aquellos obstáculos que han hecho que la endodoncia inicial no funcionara (aunque no debemos pasar por alto que el uso de limas manuales puede ser necesario para “preparar el camino” a las limas rotatorias o mecánicas, sobre todo en casos de curvaturas muy acentuadas de la raíz, o de escalones producidos durante el tratamiento anterior).

Una endodoncia no solamente puede fracasar por no haber eliminado el nervio en su totalidad, o porque no se haya obturado o “rellenado” alguno de los conductos hasta el final de la raíz (lo que permite la colonización bacteriana en la zona). También hay que tener en cuenta la existencia de conductos laterales o accesorios en las raíces.

Dependiendo de la pieza, se suelen tener uno o dos conductos principales por raíz, en los que se aloja el nervio. Pero estos sólo son los principales de un sistema de conductos por el que discurre el paquete vasculo-nervioso, que lleva el aporte sanguíneo y la sensibilidad al diente, dispuesto como las ramas de un árbol por el interior de la raíz. Estos conductos más pequeños suponen un problema, al no poder acceder a ellos con las limas, y mucho menos obturarlos o rellenarlos adecuadamente, ya que más adelante pueden suponer un espacio muy apetecible para las bacterias, que pueden colonizar la zona pudiendo provocar infecciones. Para su limpieza y desinfección debemos confiar en la eficacia del liquido desinfectante que utilizamos durante el proceso de instrumentación, que penetrará por ellos desbridando y limpiando estos canales.

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Una vez que tenemos limpios los conductos, nos encontramos con otra dificultad: rellenar ese sistema de canales accesorios, pequeños y estrechos por los que es absolutamente imposible introducir los conos o puntas de gutapercha convencionales. Aquí entran en juego los nuevos sistemas de gutapercha caliente.

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Con las nuevas técnicas de obturación caliente, utilizamos unos conos de gutapercha especiales con unos componentes que hacen que se funda fácilmente al calentarlos. Aprovechando esta propiedad podemos introducir estas puntas en los conductos, aplicando calor para fundirlo y “empujándolo” adecuadamente hacia el interior de los canales. De esta forma haremos que el material fluya a través del sistema ramificado de conductos, salvando la posibilidad de que queden resquicios donde se puedan alojar las bacterias.

Una vez más vemos que las nuevas tecnologías mejoran día a día los tratamientos, lo que hace que éstos sean mucho más efectivos y duraderos.

Beneficios del uso del láser en la periodoncia y la endodoncia

Los avances de la ciencia han permitido que los pacientes reciban tratamientos más profundos, precisos e indoloros gracias a la implementación del láser

¡Conoce los beneficios!

Hace casi dos décadas las clínicas especializadas en el cuidado bucal han trabajado para promover metodologías y procedimientos más amigables para los pacientes con la intención de mitigar aquel temor que existe frente a las visitas al odontólogo. Entre las soluciones que muestran una mayor acogida tanto por pacientes como por especialistas, el láser dental es protagonista de excelentes resultados. El láser, debido a sus cualidades físicas, no sólo permite desempeñar procedimientos extremadamente precisos, sino que reducen el malestar que el paciente pueda llegar a sentir, no obstante, estos son apenas la punta del iceberg de beneficios.

laser dental

El láser dental se remonta a 1964, cuando el ingeniero eléctrico Kumar Patel inventó uno de los primeros láseres de gas en Bell Labs (Murray Hill, Nueva Jersey Estados Unidos), adquiriendo su nombre original Láser de Dióxido de Carbono (CO2 láser), manteniéndose, hasta el día de hoy, como uno de los más útiles ya que es implementado con fines industriales y militares, entre otros. Sin embargo, en la industria médica, el Láser de Dióxido de Carbono ha sido adoptado abiertamente puesto que el agua; componente mayoritario del tejido biológico, absorbe esta frecuencia de luz muy bien.

Debido a las propiedades físicas del láser y del tejido blando de la boca, la utilización de éste para los procedimientos odontológicos resulta altamente favorable por distintos motivos, por ejemplo:

  • Al no intervenir al paciente con un objeto sólido, los dientes no sentirán dolor alguno, y ello reduce la necesidad de involucrar inyecciones anestésicas. Así mismo, facilitan la recuperación al igual que evita que se suture con aguja e hilo.
  • Del mismo modo que las heridas se reducen, la utilización del láser esteriliza las zonas tratadas, evitando hinchazones, sangrados y traumatismos.
  • Como lo hemos mencionado, los láseres permiten una intervención sumamente precisa, permitiendo que el especialista no afecte una superficie mayor en el diente durante la remoción de la caries o placa.
  • Otro aspecto que es importante tener en cuenta, es que las personas que son sometidas a tratamientos con tornos dentales metálicos, sufren incomodidad a causa de la vibración en los dientes y en la mandíbula, además del ruido que estos producen. Por otro lado, el láser no produce ruidos ni vibraciones, disminuyendo cualquier dolor.
  • Al final del día, teniendo en cuenta todas las bondades de la implementación del láser en los procedimientos odontológicos, los pacientes no sufren de ansiedad ya que no habrá dolor, vibración, ruido, etc.

Teniendo en cuenta, entonces, las ventajas del láser, los especialistas ejecutan tratamientos para remoción de caries, endurecimiento de empastes, eliminar lesiones, llevar a cabo biopsias, blanqueamiento dental y cirugías. Sin embargo, las ramas odontológicas que han sido testigos de los avances más significativos, son la Periodoncia y la Endodoncia.

endodoncia y periodoncia

EL LÁSER EN LA PERIODONCIA

Como es bien sabido, la periodoncia se encarga del diagnóstico y tratamiento de enfermedades que afectan los tejidos adyacentes a los dientes y demás órganos dentarios, tales como la periodontitis y la gingivitis. En este caso, la implementación del láser permite que los especialistas realicen limpiezas y cuidados más precisos y profundos removiendo bacterias, al igual que evita que los pacientes sientan dolor, sufran de sangrados e hinchazón y puedan recuperarse en poco tiempo.

 

EL LÁSER EN LA ENDODONCIA

La rama de la endodoncia consiste en la extirpación de la pulpa dental para su posterior relleno y sellado con el fin de eliminar caries profundas o demás lesiones internas en el diente. En este caso, el láser funciona como un agente de desinfección fotoactivado para que el diente, justo antes de ser obturado, se encuentre completamente libre de bacterias que compliquen la futura recuperación. Así mismo, el láser actúa como endurecedor del empaste, garantizando resultados significativamente exitosos.

laser en endodoncia

En resumen, aunque la implementación del láser dental se ha traducido en un sinfín de beneficios para todas las ramas de la odontología y en el bienestar de los pacientes, la periodoncia y la endodoncia han mostrado una evolución en pasos agigantados gracias a las características que los especialistas han sabido aprovechar sabiamente.

¿Te gustaría recibir un tratamiento láser mínimamente invasivo? Los expertos de Zen Dental cuentan con tecnología de punta que no sólo garantiza los resultados deseados, sino una recuperación libre de malestar.

 

Fractura de un diente endodonciado

¿Extraer o conservar el diente endodonciado?

En muchas ocasiones, nos encontramos en la clínica pacientes que vienen con un diente endodonciado fracturado, y tenemos que decidir cuál es la mejor solución para restaurarlo. El pronóstico de la pieza nos va a condicionar el tratamiento a realizar.

En primer lugar hemos de valorar el estado del diente, chequeando una serie de puntos, para determinar la viabilidad del mismo. Esto nos llevará a decidir tanto el tipo de restauración a realizar, como la posibilidad de tener que extraer la pieza, ya que, aunque hoy en día intentemos ser lo más conservadores posible, hay circunstancias que nos obligan a no poder mantenerla.

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Algunas de las comprobaciones a realizar son:

  • Alcance de la fractura: Hay cierto tipo de fracturas, sobre todo las verticales que alcanzan gran parte de la raíz, que no son reparables.
  • Estado periodontal: Cuando el hueso y/o la encía presentan un deterioro importante e irreversible, no van a cumplir su función de soporte del diente, lo que, muy probablemente, desembocará en la pérdida dentaria, aunque reconstruyamos el mismo. Dentro de este tipo de patología se encuentran las lesiones de furca (zona de separación de las raíces en premolares y molares). La pérdida ósea en esta zona es un signo de mal pronóstico a largo plazo, lo cual no indica necesariamente que tengamos que extraer el diente, ya que con un correcto mantenimiento periodontal, podemos mantener la pieza durante años. No obstante, conviene ser cautos a la hora de cargar con muchos tratamientos a una pieza con este tipo de patología, ya que muchas veces no podemos dar garantías de la durabilidad de estos dientes.
  • Situación de los dientes adyacentes o ausencia de los mismos: Se nos puede dar el caso en el que los dientes adyacentes al fracturado, no sean conservables, o sencillamente hayan sido extraídos. Si se da esta circunstancia, debemos plantearnos si la pieza a restaurar nos va a condicionar demasiado, por ejemplo, para una rehabilitación con implantes dentales, por motivos protéticos o de distribución de cargas. En definitiva, que nos pueda “estorbar” para colocar unos implantes en una posición más favorable.
  • Existencia de focos apicales: Cuando en radiografía observamos alguna imagen rodeando la raíz dentaria, debemos intentar determinar el origen de la misma, ya que, dependiendo de cuál sea la causa, el pronóstico será más o menos favorable.

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Resumiendo, no todos los dientes endodonciados que sufren fracturas, serán tratados del mismo modo, ya que tenemos que evaluar el pronóstico y actuar en consecuencia, evitando conservar piezas cuyos daños hagan que tengamos que recurrir a la exodoncia, incluso después de haber realizado varios tratamientos en un intento desesperado por mantener en boca un diente abocado al fracaso. Y del mismo modo, aunque hoy en día contemos con los implantes dentales, que sustituyen de manera muy similar a las raíces de los dientes perdidos, conviene recordar que no existe mejor implante que la raíz del propio diente, siempre y cuando ésta esté en condiciones óptimas para soportar una correcta restauración.

Ventajas de la endodoncia mecanizada

Hay nuevas tecnologías que facilitan los tratamientos odontológicos, especialmente en el campo de la endodoncia

Unos de los grandes avances en el campo de la endodoncia ha sido la incorporación de sistemas de instrumentación mecánica, dichos sistemas constan de varias limas de distintos calibres, que podemos acoplar a un micromotor muy similar al utilizado para eliminar las caries. Normalmente usamos de cuatro a seis limas rotatorias de distintos calibres para realizar una endodoncia siguiendo una secuencia establecida.

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A diferencia de las limas manuales, las limas rotatorias o mecánicas, logran una mayor limpieza y desbridamiento de los conductos radiculares, y de una forma mucho más eficiente. En el caso de conductos curvos, el uso de estas limas hace que seamos mucho más conservadores a la hora de limpiar los mismos, ya que debido a su flexibilidad, modificaremos muy poco la anatomía de los canales radiculares.

También se ve reducido considerablemente el tiempo de tratamiento, haciendo de la endodoncia un tratamiento mucho menos pesado para el paciente.

Otra de las ventajas de estos sistemas es la mayor desinfección de los conductos radiculares, ya que la propia vibración de estas limas favorece la distribución y activación del líquido que usamos para irrigar y desinfectar la pieza.

Hay que tener en cuenta que el uso de las limas rotatorias no exime del uso de las limas manuales convencionales. De esta manera, es necesario utilizar estas últimas en primer lugar, para “preparar el camino” a las limas mecánicas.

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Del mismo modo, a lo largo del tratamiento puede ser necesaria la ayuda de limas convencionales para acceder a zonas más angostas y para ir comprobando que no taponamos el conducto con los restos que se van produciendo por el limado.

Resumiendo todo lo anterior podemos decir que con el uso de los sistemas de endodoncia mecanizada, conseguimos un menor tiempo de tratamiento y una mayor eficacia en la desinfección y limpieza de los conductos del diente, lo que implica un mejor pronóstico y la posibilidad de conservar nuestras propias piezas durante mucho más tiempo en boca.

Dolor de muela endodonciada

Una de las preguntas más frecuentes que se hacen los pacientes que tienen dientes endodonciados, es ¿por qué les duele una pieza que no tiene nervio?

El hecho de que aparezcan está molestias pueden tener distintas causas.

Cuando hacemos una endodoncia tratamos de conseguir dos objetivos fundamentales; por un lado eliminar todo el tejido pulpar (nervio y vasos sanguíneos del diente), y por otro lado rellenar y sellar el espacio que queda tras instrumentar o limpiar el conducto, o conductos, donde se alberga el nervio.

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El hecho de que no se consiga limpiar adecuadamente el interior del diente puede ocasionar después alguna infección, que cursará con dolor y/o inflamación. Esta imposibilidad de desinfectar correctamente el interior de la pieza puede deberse a cuestiones anatómicas, tales como curvaturas muy acentuadas o calcificaciones, que dificultan el acceso a la última zona de la raíz. De la misma manera, si no conseguimos que el espacio que dejamos dentro del diente después de eliminar el nervio, quede correctamente sellado y hermético con gutapercha (material de relleno de los conductos tras limpiar los mismos), dejaremos espacios fácilmente colonizables por bacterias.

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Otra de las causas es la presencia de fisuras o fracturas. Esto se produce porque el diente endodonciado es mucho más susceptible a la rotura, debido a la ausencia de aporte sanguíneo. La forma de evitar este problema es restaurar adecuadamente la pieza, ya sea con una reconstrucción, un perno, una corona, etc.

En ocasiones, cuando un diente presenta una fractura, hay que optar por la extracción del mismo.

 

Por ello debemos asegurarnos de que restauramos la pieza, aportándole la resistencia necesaria.

Para terminar, no debemos olvidar que no es sólo el nervio del diente el que puede ocasionarnos dolor, ya  que éste está rodeado de otras estructuras, como la encía o el ligamento periodontal (ligamento que une el diente al hueso), que pueden también provocar molestias si, por ejemplo, se nos queda empaquetada comida; problema que surge con bastante frecuencia.

Me han hecho una endodoncia, ¿necesita mi diente un perno?

Al hacer una endodoncia, el diente queda más débil. ¿Es necesario incluir un perno y corona?

Muchas veces, tras habernos realizado una endodoncia (lo que popularmente conocemos como ‘matar el nervio’ del diente), se nos habla de la necesidad de colocar un perno en la pieza y una funda o corona.

Pues bien, cuando hacemos una endodoncia nuestro diente queda mucho más débil, debido a la falta de aporte sanguíneo. Dependiendo de lo destruida que quede la pieza, tendremos que plantearnos si queda suficiente tejido sano remanente, como para soportar sin problema la fuerza de la masticación. De esta manera, la restauración podrá ir desde una reconstrucción hasta una rehabilitación con perno y corona.

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Cuando decidimos colocar un perno, lo que buscamos es dar resistencia, y sobretodo retención a la restauración. Esto se consigue colocando un perno-muñón colado (de metal) o una reconstrucción de composite con perno de fibra de vidrio o de carbono. El usar uno u otro irá en función de la demanda funcional y estética. Si el diente está muy destruido y no colocamos un perno, probablemente en no mucho tiempo, se desprenderá la reconstrucción.

Un perno siempre debe realizarse sobre una endodoncia previa, pero una endodoncia no tiene por qué ir acompañada de un perno.

endodonciaUna vez hecha la endodoncia, y tras haber esperado el tiempo oportuno, procederemos a la realización del perno. Para ello, debemos retirar parte de la gutapercha (material que sella los conductos radiculares cuando llevamos a cabo un tratamiento endodóntico) de uno de los conductos del diente (generalmente el más ancho), con la finalidad de dejar espacio para poder introducir el perno. Es muy importante saber que la gutapercha no se elimina en su totalidad del conducto, ya que sí lo hiciéramos, estaríamos eliminando el sellado en esa raíz, dejando paso a los gérmenes, que podrían colonizar la zona, y producir infecciones.

Si decidimos colocar un perno-muñón colado, una vez preparado el diente, tendremos que tomar unos modelos de la boca, para que el laboratorio nos pueda fabricar dicho perno. Después, nosotros lo cementaremos en la clínica, quedando listo para la posterior realización de la funda o corona.En el caso de los pernos prefabricados de fibra de vidrio o de carbono, seremos nosotros mismos los que lo coloquemos directamente en el diente, mediante una técnica de adhesión similar a la que se usa cuando hacemos un empaste o reconstrucción.

implantes dentales

De cualquier modo, lo que buscamos siempre es devolver la función, y la estética perdida a una pieza, que de no ser por estos tratamientos, estaría condenada a la extracción.

¿Necesito una endodoncia si el diente no me duele?

Una duda que mucha gente se plantea cuando decidimos que un diente debe ser endodonciado o desvitalizado, es el por qué de la necesidad de ese tratamiento si la pieza no está doliendo.

dentista

Con bastante frecuencia, tras uno o varios episodios de dolor agudo, éste remite. Esto generalmente no responde a una mejoría en el estado del diente, sino todo lo contrario. La desaparición de las molestias en estos casos suelen deberse a una necrosis del nervio, lo que hace que de momento desaparezca la sensibilidad, creando una falsa sensación de mejoría.

En este punto el riesgo es, si cabe, mayor para nuestra salud bucal, puesto que tenemos un tejido necrosado que, como cualquier otro tejido «muerto» en nuestro organismo, puede causarnos una infección. Por ello nunca debemos confiarnos cuando el dolor desaparece, siendo conveniente chequear el diente. En la clínica podemos verificar la vitalidad de la pieza mediante una serie de comprobaciones muy sencillas que nos dirán si finalmente es necesario realizar la endodoncia.

En otras ocasiones, cuando tenemos una caries profunda, cuya evolución es muy lenta, puede producirse también una pulpitis (inflamación de la pulpa dentaria) y necrosis tan progresivas que pueden pasar totalmente desapercibidas. En este caso sólo seremos conscientes del daño que está sufriendo nuestro diente, cuando se produzca la inflamación la zona, que podrá cursar con o sin dolor.

Es conveniente no esperar a que esto ocurra, puesto que en el momento en el que se produce una infección en una pieza, puede verse afectado el hueso que la rodea, poniendo en peligro el soporte del diente. Si la infección se extiende alrededor de la raíz dentaria, lo hará a costa de «comerse» el hueso que la rodea, y la recuperación de la pieza será más lenta, teniendo incluso que seguir pauta antibiótica para enfriar el proceso y poder realizar después el tratamiento odontológico. Aún así el hueso perdido tardará un tiempo en recuperarse.

Por lo tanto, no debemos olvidarnos de un diente sólo por el hecho de que ya no nos duela, ni debemos pasar por alto las revisiones que nos puedan alertar de un proceso, que pese a ser silencioso, esté deteriorando nuestra boca sin darnos apenas cuenta.